¿qué son los Dioses? / columna 2

Updated: Sep 3, 2019

Pero ¿Qué son los Dioses?


Las ciencias sociales, las humanas; psicología, antropología, sociología… al abordar el tema de los Dioses, creencias y religiones dirán que el “ser humano tiene la necesidad intrínseca de creer en algo”. Y sin afán de confrontación pregunto ¿será?; será que es el hombre quien crea, recrea e inventa a los Dioses.


Todos hemos vivido experiencias cumbre, una experiencia cumbre es aquella donde hay una “epifanía”. Una revelación de lo Sagrado, una experiencia que rompe la linealidad de la vida y marca un reencuadre y replanteamiento de la existencia misma a partir de ella. Vaya, una experiencia que trasforma nuestra forma de vivir hasta el momento.


Algunos le llaman tocar fondo, a otros les viene después de un accidente, una experiencia cercana a la muerte o incluso de los eventos trágicos o traumáticos.


Las más poderosas experiencias cumbre no son las que buscamos sino las que “parecieran” nos encuentran, nos toman y nos arrojan dentro de una realidad donde ninguna estructura previa parece funcionar.


Y después de una experiencia así, ya no se puede volver atrás; como encender un foco en una habitación que siempre había estado oscura, y que por unos segundos alcanzas a ver todo lo que hay en ella, aunque no identificas claramente que es cada cosa al volverse a apagar las luces ya no puedes hacerte el que todo eso no está ahí. Sin olvidar que en esos escasos segundos que viste la escena completa todo tuvo sentido, se revela entonces frente a nosotros la existencia de un plan.


Entonces la dudas, el escepticismo se desvanece y en obvio queda la intervención de una o varias inteligencias ajenas a nosotros y a nuestro control. Además de la energía particular, el movimiento en el que ahora te encamina lo mirado. Eso es Dios.


Podemos decir que esas experiencias pueden ser anuladas o reducidas simplistamente a efectos de la bioquímica cerebral que se altera por el consumo de sustancias, el estrés que producen las hormonas en el cuerpo como una reacción al peligro, consecuencia de no dormir o no comer bien.


O quizá y solo quizá solo somos una pieza más dentro de un gran juego, un engranaje de piezas que une a todo el cosmos.


Y precisamente nuestros Ancestros Mesoamericanos así lo concebían, nos concebían como parte de un Gran Juego Cósmico. Razón por la que en todos los sitios arqueológicos mesoamericanos el “juego de pelota” ocupa un lugar central.


Vamos pues a la historia y a consultar la Cosmovisión Mesoamericana. Dilucidemos pues primeramente que es la Cosmovisión.


La Cosmovisión como ya hemos explicado será la forma particular de un grupo humano que concibe el funcionamiento del Universo; es su filosofía de vida, por explicarlo de alguna forma. Ésta se va creando y reforzando a través de sus actividades personales, familiares y colectivas, a la vez que se fortalece de generación a generación. No es tangible pero es real, de hecho la Cosmovisión es la Madre de cada Cultura, la Cultura será entonces el conjunto de creencias que se ven reflejadas en cada actividad humana del grupo como lo es su folclore; expresado en la música, el textil, las artesanías, los juegos, las danzas … incluso en el idioma, la lengua.


México es Reconocido en el Mundo por su enorme oferta Cultural. Ahora que escribo esto, pienso que si nos tomáramos en serio el tema Cultural Mexicano y se considerara como uno de nuestros principales ingresos per cápita; otro gallo nos cantaría. Pues basta, amplia, profunda y compleja es la Cultura Mexicana.


Entonces si tenemos una fuerte herencia Cultural significa que la Cosmovisión sigue vigente, la filosofía, la mirada de nuestros Ancestros está viva, latiendo en el corazón. El Dr Alfredo López Austin; reconocido como el más importante exponente de la Cosmovisión Mesoamericana diría que existe un núcleo donde vive nuestro Espíritu Mesoamericano (bueno, él no lo dice así; me estoy permitiendo compartirles mi traducción), el cual es inmune e inmortal; pero no inmutable. Lo que quiere decir que aquello que trabajaron las Culturas Mesoamericanas está ahí disponible y tan vivo como en aquel entonces, solo que sus formas han cambiado a partir de todos los eventos históricos… corresponderá a los habitantes de hoy y del futuro ser buscadores y sobre todo dignos herederos.


Y ¿en qué consiste esa herencia? Desde Tlatilco con los primeros asentamientos humanos en la cuenca del Anáhuac, tiempo antes siquiera de los primeros atisbos de los Olmecas, los primeros pobladores de América comenzaron a relacionarse con el entorno, esa relación con los ecosistemas fue fundamental para poder habitar esos espacios. Esa relación consistía en convencer al lugar que no se era una amenaza para el mismo y sobre todo que estaban dispuestos a retribuirle al lugar por cada cosa que tomaran.


A esos dueños de los lugares ellos decidieron llamarles Dioses. Pero ¡ojo! No los crearon, ni los inventaron; simplemente se sabían los invasores, los nuevos inquilinos, solo eso… pues los lugares: ya tenían dueño.


Y si te permiten vivir, comer, habitar y tomar de ellos; díganme si no eran Dioses, perdón –corrijo- díganme si no son Dioses. Aquello que te provee de todo lo que necesitas.


Milenarias culturas con la misma cosmovisión se desarrollaron en Mesoamérica, proceso que acompañó la domesticación del Maíz, del conocimiento del cielo y sus ciclos convirtiéndolos en los más exactos matemáticos y astrónomos de la época, y de nuestros días. Crecieron… y mucho; en todos las ramas de las ciencias, en conjunto siempre de una visión rigurosamente religiosa. Pues sabían que todo ese progreso desde el físico hasta el académico; no les pertenecía. Era tomado, prestado… dado por los Dueños, a los que les debían todo. Deviene de la misma la justa y sana compensación de todo lo tomado para mantener el equilibrio y movimiento dinámico del cosmos, a este devolver, agradecer y honrar le llamaron: Sacrificio, Ofrenda; DAR. Como la Guelaguetza que proviene del Mixteco, compartir.


Y es ahí cuando todo se torció. Cuando la mula torció el rabo, o como diríamos en el “barrio”: cuando valió… Como, siquiera podemos pensar en Dios, en las experiencias Sagradas o Místicas, cuando hemos perdido toda noción de la deuda y del honor. El hombre del siglo XXI cree que todas las cosmovisiones ancestrales son primitivas y retrógradas, carentes de vigencia porque le molesta una incómoda verdad en la que se oculta tras su ateísmo y escepticismo intelectualoide moderno: que no se basta a sí mismo, que no es autosuficiente, que no es el eje del cosmos, que no es independiente, ni libre y que todo lo que ha hecho en la vida (tomado) lo tiene que pagar, pues todo tiene dueño y él, no lo es.


Y bueno, sólo basta; no solo ver a México sino al mundo, el cobro ya nos llegó y es hora de pagar las cuentas.


Siendo así estimado lector lo invito a viajar en la imaginación a un juego de pelota mesoamericano, donde la pelota es el sol y cada jugador representa las fuerzas cósmicas en una eterna danza entre dar y tomar, entre sembrar y cosechar, entre recibir y ofrendar… entre nacer y morir.



Haalach Uinik B´aalam K´iin

Sacerdote Maya: Tradición Kíin Pech. Fundador del Centro Holistico Providencia AC, Institución Pionera Especializada en la Auténtica y Popular Medicina Tradicional Mesoamericana e Indígena.


Whatsapp +52 1 5548784339

www.centroholisticoprovidencia.com

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