El México Antiguo / Columna 1

Updated: Sep 3, 2019

El México Antiguo


Para dilucidar el título del presente artículo primero tendríamos que definir conceptos para partir del mismo lugar.


México ¿qué es México? Una pregunta compleja ¿estamos partiendo de la respuesta de un mexicano que se basa en su experiencia personal? ¿De alguien que nació aquí? ¿De alguien que vivió aquí? Y de ser así ¿En qué época y en qué lugar? México se plantea así para propios y extraños como un bravo enigma nunca descubierto. A nadie se le revela, solo por brevísimos instantes alcanzamos a ver el filo de alguno de sus Rostros. Si, alguno de sus múltiples rostros y es que México es muchos Méxicos; indefinible, incomprensible e inalcanzable.


El 15 de Octubre del 2017 se llevó a cabo el “Foro impulsando a México” en el Museo Nacional de Antropología. El Ex Presidente Enrique Peña Nieto abrió el evento celebrando los más de 200 años como nación independiente y los casi 100 años de nuestras “sólidas Instituciones”, casi como ágora de los Dioses un fuerte viento interrumpió el evento derribando más de la mitad del escenario montado en el patio central del MNA.


¿México oficialmente es un poco más de 200 años? Peligroso partir de esa afirmación y luego hacerla en el Recinto – Santuario, más importante a nuestra Cultura.


En 1994 envuelta en una gran polémica más política y mediática que de una verdadera preocupación de los bienes patrimoniales, se retoma el proyecto original de la plaza frente al Palacio de Bellas Artes a través de la construcción del enorme estacionamiento localizado en el mismo lugar.


Éste estacionamiento de múltiples niveles en subterráneo nos revela casi en una línea del tiempo “quienes somos” o al menos en teoría del enorme legado del que somos herederos. Al ir profundizando en las excavaciones los primeros en asomarse fueron los vestigios del exconvento de Santa Isabel del Siglo XVII con sus características losas de la época. Después se asomaron las ofrendas y restos de las Casas Mexicas que estuvieron en lugar… estratos del Lago de Texcoco y finalmente restos de Mamuts.


Cuando el mexicano de hoy se mira al espejo ¿qué ve? Realmente somos el reflejo de un pasado milenario.


Si por México Antiguo nos referimos al pasado prehispánico, el término también está mal empleado. Ya que el México Prehispánico, pues; no era México. Era un Territorio muy amplio y diverso compartido por distintos grupos humanos, que aunque comparten una misma raíz; un núcleo, el cual es la Cosmovisión (forma específica de una comunidad de relacionarse con el Cosmos), cada uno mantenía su propia identidad de cómo aplicar dicha cosmovisión. La diversidad étnica, lingüística; nos ejemplifica su propia forma de hacer las cosas, generando dinámicas muy particulares y únicas en lo que hoy llamaríamos Culturas Prehispánicas. Reitero, no olvidemos que todas partían del mismo núcleo, pero con identidad propia generada a partir del lugar que habitaban, al igual que empatías y antipatías con los otros grupos humanos.


Desde ahí por ejemplo no se puede hablar de una conquista de México, pues ni éramos México y la misma no hubiera sido posible sin el apoyo de grupos nativos que usaron a los españoles como la vía para escapar del yugo Mexica. En ese sentido, Doña Marina – Malitzin conocida como la Malinche, arquetipo de la Traición en el Inconsciente Colectivo del Mexicano no hizo más que aquello que era benéfico para los Pueblos a los que ella pertenecía en el contexto de la época.


La forma correcta para referirnos a ese pasado es Culturas Mesoamericanas. El concepto le da Autonomía a cada grupo humano de la región y que como ya mencionamos “compartían la Cosmovisión”, en sus propias formas de interacción con el ecosistema local que habitaban.


Mesoamérica se refiere al área geográfica que abarca aproximadamente desde el centro norte de nuestro país hasta Centroamérica, lo que hoy sería Nicaragua. Como ustedes observaran es un área muy amplia, basta y con gran diversidad biológica. El Área de estas Culturas está delimitada no solo por su situación geográfica, sino también porque los asentamientos humanos que ahí florecieron comparten precisamente una misma Cosmovisión. Permítaseme agregar en este punto una nota personal: creo que la Cosmovisión Mesoamericana tiene una vena que la conecta profundamente con la Cosmovisión Sudamericana y la de Aridoamérica (Culturas Nativas del Norte de América), considero que son hermanas; he encontrado similitudes y traducción de conceptos, que aunque no son la misma cosa, tienen su equivalencia en términos filosóficos. Por otro lado el animismo de las Tribus africanas, Shamanismo Siberiano… o incluso los Protoceltas comparten también en un aspecto muy precario y primitivo la descripción de los mismos fenómenos. Prematuramente puedo aventurarme a decir que la experiencia Espiritual Profunda de todos los grupos humanos lleva el mismo fin, pero sus vías de acceso son totalmente diferentes e incluso estrictas. Es decir, no pretendo fomentar una globalización del Espíritu. Muy por el contrario aseveramos que se puede accesar a la Experiencia de lo Sagrado – lo Místico - SÓLO A PARTIR DE LA RAÍZ CULTURAL A LA QUE SE PERTENECE. No en un tema de exclusividad sino en una lógica de idioma, memoria, genética y reconocimiento.


Para explicar lo anterior tomaré el ejemplo del Yoga. Hoy existe un mercado comercial sobre el mismo, el Yoga llega a EEUU quizá con un aprendiz con buenas intenciones de compartir la Sabiduría Sagrada de India. Pero ni el Yoga pertenece a esa Tierra ni sus practicantes a esa Cosmovisión, por lo tanto desde que intentó fusionarse (a pesar de todas las buenas intenciones y beneficios que esta práctica provee), no ha parado de desvirtuarse, deformarse y prostituirse. Que diría un Maestro Hindú, un Yogui, que paso toda su vida en la práctica ascética de la misma sobre un workshop de fin de semana que te certifica como Instructor de Yoga (tántrico, para bebés, etc). Diría algo como “que buen taller, pero; eso no es Yoga”. No es Yoga sin Sánscrito, sin el Baghavat Gita, sin el contexto, sin India… Eso es otra cosa ya.


No me mal entiendan, no estoy en contra de la práctica actual del Yoga en Occidente ni de sus reales beneficios. Solo digo que de acuerdo a la familia en que nacemos, al LUGAR en que nacemos nos corresponde una vía Cultural para accesar a la experiencia Mística, y que en el caso de México; esa puerta es la Cosmovisión Mesoamericana, y que ninguna otra puerta que no nos corresponda, aunque nos beneficie; siempre nos dejará un vacío (por muy pequeño que este sea) una espinita que siempre estará ahí.



Finalizo la presente entrega con la siguiente imagen: un niño mexicano (que nos representa a todos los mexicanos), frente a un sitio arqueológico (el que gusten; Teotihuacán, Templo Mayor, incluso la Piedra del Sol o el mal llamado Calendario Azteca, o la misma Coatlicue…) contemplando y sintiendo como el corazón se le llena y rebosa frente a su herencia. En esa contemplación absorta diciendo… ¡que chingón!, y después su mente le dice: quien sabe que signifique… “tan cerca del Altar, tan lejos de los Dioses”.


Haalach Uinik B´aalam K´iin

Sacerdote Maya: Tradición Kíin Pech. Fundador del Centro Holistico Providencia AC, Institución Pionera Especializada en la Auténtica y Popular Medicina Tradicional Mesoamericana e Indígena.


Whatsapp +52 1 5548784339

www.centroholisticoprovidencia.com

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