Del Petróleo al Tren Maya

Las Comunidades Mayas Frente al Progreso

 

Esta es una historia triste. Triste y lamentable como muchas otras que han sucedido, es más, están sucediendo justo ahora. Este es un pequeño relato de olvido, engaño y pérdidas. De hecho estas líneas están dedicadas a tan dolorosos eventos “como a las personas que han perdido la vida en defensa de la Tierra y el Agua”.

Afortunadamente y justo como lo dice la palabra, puede ser que la fortuna esté de nuestro lado, un golpe de suerte, quizá ese golpe de suerte se llama “pandemia”. Pues aunque historias como estas son aterradoramente tristes, deprimentes y desalentadoras, nunca está todo perdido y quizá aún exista la posibilidad de un final diferente. Hay que aferrarnos, me aferro pues, mejor dicho a esa posibilidad.

Tengo el enorme privilegio de descender de una comunidad Maya en Campeche “ Ik aaK´ ”. Comunidad fundada por mi Bisabuelo “Andrés Frias Mateo” que dirigía un grupo de Mayas Choles y Chontales que buscaron un nuevo comienzo al huir del Régimen Genocida Cristero de “Tomás Garrido” en Tabasco, el cual mermó la población y las Tradiciones Mayas que habían germinado en el Catolicismo de forma irreparable y casi hasta la extinción. 

Mi infancia trascurrió entre la Ciudad de México y la Comunidad, la nuera de Andrés Frias Mateo, mi abuela Socorro Osorio Güemes; heredera, guardián y practicante de las Tradiciones Mayas de su linaje. De recibir su amor y cuidados, cultivé una enorme pasión por el Mundo Maya. A ellos, a su lucha, su disposición a hacer lo que fuese necesario por salvaguardar lo que es “valioso”, a su causa he consagrado mi vida.

Siempre de niño me tocó escuchar de los adultos esas frases clichés “disfruta tu infancia porque de adulto lo vas a extrañar – que el tiempo pasa volando, cuando quieras ya no podrás regresar – hay que valorar…”. Supongo que como todo niño el tiempo no sólo pasaba lento, para mí era incluso como si no avanzara, creía que todo lo que vivía en ese momento estaría siempre ahí.

Hace unos pocos años, como adulto, regresé. No encontré nada de lo que viví, fue un terrible golpe de realidad. No sólo era que yo y el entorno hubieran cambiado, era más que eso. Me enfrenté a los efectos del daño ecológico y fracturas muy profundas del tejido social. Como dirían los “memes” de hoy frente a la “pandemia” – éramos felices y no lo sabíamos -.

Mamá Coco (mi abuela Materna - como cariñosamente nos enseñó a decirle) falleció cuando era un pre adolescente, su pérdida no sólo la resentí yo, extraviando mi camino, la familia entera también se perdió, es más; el Pueblo mismo perdió su camino, yo perdí a mi Abuela, pero el Pueblo había perdido a su Curandera, a su Chamán, a su Guía. A mí me tomó mucho, muchos años y dolorosos procesos encontrar el camino de regreso a mi Destino, la familia pues ay la lleva. Pero el Pueblo, el Pueblo jamás se recuperó.

El boom del petróleo llegó al sureste de México desde la segunda mitad del siglo pasado, pero de alguna forma la Comunidad se había mantenido aislada “del Progreso”. De niño caminé en la selva con loros, monos aulladores, y el mismísimo Jaguar… y aunque la ganadería y la pesca tenían importante presencia ya, la de forestación y el impacto ecológico que estás actividades provocaban eran amortiguadas por la selva de manera que el Ecosistema y la Comunidad ay la llevaban.

Cuando mi bisabuelo fundó la Comunidad; sembraban plátano, sandía, cacao y maíz en abundancia, la Tierra era fértil. Al poco tiempo que murió mamá Coco, llegó el Progreso y no hubo nadie que defendiera la Tierra, el Agua y aquello que es valioso. Las mismas promesas que ahora los mega proyectos como el Tren Maya usan como bandera - la creación de empleos y elevar la calidad de vida -  imagen que encandila la pupila de quien ha vivido en lo rural, y sin los abuelos, sin los sabios; la Comunidad esta indefensa, y pues nadie lee las letras chiquitas del “progreso”.

Así, encandilados la Comunidad Maya por el “progreso”, olvidaron quienes eran, el linaje y la valiosa sangre que corre por sus venas. Abandonaron entonces la Tierra y el Agua renunciaron al campo y a la pesca. Ahora todos querían trabajar en la planta de nitrógeno que había llegado (la cual no pertenece a PEMEX, pero su producción es fundamental para los proceso de la Industria Petrolera local). Se replicaba el fenómeno que se observó en Paraíso Tabasco en los 70´s con las primeras plataformas petroleras, o en Ciudad del Carmen Campeche en los 90´s con el descubrimiento de los nuevos pozos profundos. Los Campesinos soltaron su machete y los Pescadores las redes por el overol naranja o café con casco blanco, esperando que en las calles cuando los mirarán, les dijeran “ingeniero”.

Hasta aquí la historia ya pinta mal, y podríamos perdernos en discusiones acerca del desarrollo social…  desperdiciar horas y horas revisando las opiniones y posturas, desde las personales hasta las políticas sobre el donde sí o no, hasta donde se debe o se puede mantener el purismo de un Pueblo Originario. Pero esta historia no acaba aquí.

El primer síntoma fue el coco – ¿han visto la película “Moana” de Disney? – pues así, los cocos empezaron a pudrirse, abrías un coco y estaba como dirían en mi tierra “pú que´”, su enfermedad avanzó hasta extinguir la especie. Ese Campeche que yo recordaba al llegar de niño, lleno de cocales – verlos desde la carretera significaba que ya habíamos llegado, de un viaje en auto de más de 12 horas – ya no existe, después de pudrirse los cocos, las plantas dejaron de reproducirse hasta morir las últimas palmeras.

La fauna está casi extinta, animales con los que convivía en el patio de mamá Coco ya están en la lista roja de especies en peligro de extinción como el “mono araña”. La lista de desastre ecológico es larga… pero voy concretando, apenas hace un poco más de un mes falleció una tía de cáncer, consecuencia con otros padecimientos que se están presentando en la población; de la contaminación del suelo, el agua y el aire.

El daño ecológico en el Mundo Maya es grave, no solo en mi Comunidad, o en Campeche y Tabasco a causa del Petróleo. El caso de Quintana Roo es importante mencionar como otra Industria, en este caso la Turística ha modificado irreparablemente el entorno desde lo social hasta el natural; el turista disfruta el buen rostro del Caribe Mexicano, ciego a la realidad profunda. Yucatán y Chiapas ay han ido llevándosela, me gustaría plantear la importante reflexión más que una posición o postura contestaría política ¿Cuál es el legado que dejaremos al Futuro? ¿Podemos ignorar nuestra responsabilidad ecológica?... ¿Decirle si al progreso ciegamente? ¿A qué precio?, de las respuestas a estas preguntas y la acciones que de ellas deriven determinará el final de esta historia.

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